LA CRECIDA DEL SALADO INUNDÓ "LA VIEJA TABLADA"

Actualidad 08 de abril de 2016 Por
Ya hay familias que se están autoevacuando junto a la calle de acceso al barrio. Necesitan asistencia sanitaria.
LA-PAX

“¡Guarda, hay pichones de yarará por todos lados. Cuiden a los chicos!”, avisó un vecino de La Vieja Tablada, en donde la crecida del Salado anoche comenzó a inundar las viviendas. Esta mañana, la gente empezó a “autoevacuarse” y construir ranchos al costado de la calle de acceso. También hay gente que se va a “mudar” a las ruinas del ex frigorífico. 

“Necesitamos botas para los chicos por las víboras y también leche, pañales, frazadas y colchones. Esta mañana no vino nadie”, contó Javier García, que mató dos víboras en la madrugada cuando el río empezó a inundar su casa. 

Al lado de su casa, Miguel Ángel Duarte y sus hijos construyeron un corral para los chanchos. “Ya se me ahogaron dos lechones. Cuando terminemos la cerca vamos a armar un rancho para nosotros. Todavía nadie vino a ayudarnos”, aseguró. 

Según los registros del municipio, en La Vieja Tablada viven unas 100 familias. El barrio está ubicado fuera del anillo de defensa y se inunda cuando el Salado se acerca a los 6 metros. “Los asistentes sociales del municipio van a intentar que al menos los chicos se queden en el refugio del Polideportivo La Tablada, que tiene capacidad para unas 100 personas”, precisó Andrea Valsagna, secretaria de Comunicación de la Municipalidad, en diálogo con El Litoral. 

Es difícil convencer a la gente del barrio de que se evacuen en el refugio municipal porque se quieren quedar lo más cerca posible de sus casas —por eso hacen ranchos al lado de la calle— por el miedo de que los roben. “Nos sacan todo si vamos al refugio”, aseguró María Cristina Godoy.


Pero las condiciones sanitarias, que ya son muy complicadas en el barrio —por la acumulación de basura y la convivencia con los animales que crían—, se agravan cuando hay crecida y también son difíciles en las ruinas del ex frigorífico.

El miedo a las víboras, es lo primero que emerge —hoy contaban que murieron tres perros por las picaduras—, pero hay una enorme vulnerabilidad a las infecciones y a las enfermedades en una zona en la que muchos chicos caminan descalzos en medio del agua y rodeados de basura y ratas.

“Necesitamos botas, colchones, leche y pañales para los chicos”, reclamó Enrique Ríos, que maneja un comedor y una biblioteca para los chicos del barrio en una casa “santuario”, con paredes pintadas con imágenes del Gauchito Gil, la Virgen de Guadalupe y San Cayetano.

Durante las próximas horas, lo más probable es que el Salado siga creciendo. La Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia viene estimando un pico cercano a los 7 metros en el puente sobre la ruta 70 en Recreo. Esta mañana, el río midió 6,07 en Santo Tomé y sigue muy alto aguas arriba en San Justo (9,07 metros) y Emilia (5,75 metros).

Fuente: El Litoral

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