MÉDICO SANTAFESINO TRABAJA EN LA VACUNA CONTRA EL CORONAVIRUS

Actualidad 06 de abril de 2020 Por Redacción - Portal Vos
Leandro Grimaldi Bournissant reside en Boston y fue el primer argentino que recibió una maestría doble en Salud Pública y Liderazgo en Harvard. Hoy trabaja para nuclear la industria farmacéutica con compañías biotecnológicas para hacer frente a la pandemia de COVID-19, a la par que da conferencias para ofrecer soluciones a poblaciones vulnerables.
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Unir los campos de la medicina, la investigación y la innovación. Dictar conferencias que incluyen recomendaciones sobre cómo actuar frente a pandemias u otros desafíos para la salud global. Tejer alianzas entre la industria farmacéutica y las empresas biotecnológicas para conseguir, en tiempo récord, una vacuna contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad que produce, COVID-19. Esas son las tareas del médico argentino Leandro Grimaldi Bournissaint, quien a sus 24 años fue noticia por convertirse en el primer argentino en ingresar a un prestigioso programa de investigación de la Escuela de Medicina de Harvard y dos años después obtener una Maestría doble en la Escuela de Salud Pública de Harvard.
Hoy, con 33 años, Grimaldi de origen santafesino y residente en Boston, busca aportar soluciones no sólo desde la empresa multinacional de investigación para la que trabaja, sino también conservar su faceta académica y de esa manera, aportar consejos para mejorar la salud de quienes más lo necesitan través de la relación que conserva con la Universidad de Harvard.
 
“Luego de graduarme, comencé a trabajar en diferentes países en vías de desarrollo. Hoy en día me encuentro en una posición privilegiada en cuanto a tener la oportunidad de hacer una diferencia sobre las poblaciones más vulnerables, a nivel global”, señaló a Ámbito. A su vez, compartió su actual expectativa: “Espero tener la oportunidad de seguir siendo parte de los esfuerzos que logran llevar adelante las mejores investigaciones sobre COVID-19 y que podamos muy pronto ponerle fin a esta pandemia global.”

Periodista: ¿Cómo convive su faceta ejecutiva con la académica y cuál es su trabajo en relación al nuevo coronavirus desde ambos lugares?

Leandro Grimaldi Bournissaint: Como ejecutivo, mi trabajo consiste en manejar alianzas estratégicas entre compañías de biotecnología y farmacéuticas, entidades gubernamentales, académicas, y fondos de inversión. Mi empresa se dedica a la investigación y nuestro objetivo principal es avanzar la agenda médico-científica de diversos laboratorios dedicados a desarrollar alternativas terapéuticas -y preventivas- ante un sinfín de patologías, en diversos grupos etarios, alrededor del mundo.

Como graduado de Harvard, médico y profesional de salud pública me invitan, y participo siempre que puedo en paneles y foros de expertos, nacional como internacionalmente. En estos foros se hacen recomendaciones a nivel poblacional relacionadas a políticas y estrategias de salud, toma de decisiones basada en la evidencia científica, y también innovaciones a través de nuevos medicamentos, vacunas, y terapias digitales.

En relación al COVID-19, el trabajo que estamos haciendo es liderar los esfuerzos de R&D (desarrollo e investigación) de varios de los principales laboratorios y grupos científicos trabajando en la vacuna para el coronavirus. Nuestra intervención es tanto en estudios pre-clínicos (de laboratorio) como también ensayos clínicos (cuando el nuevo medicamento llega a pacientes para testeos). La ciencia se desarrolla principalmente en EEUU e India.

P.: Existen diversos ensayos para una vacuna a nivel mundial. ¿Qué aporta la compañía para la que trabaja a cada uno de ellos?

L.G.B.: Hoy en día hay más de 40 compañías trabajando en la vacuna para el COVID-19 con un número menor que están realmente avanzadas en sus investigaciones. Mi compañía y grupos de científicos están contribuyendo con varias de ellas en la búsqueda de la tan ansiada vacuna del coronavirus. Cabe destacar, también, que ya hay tres candidatas de vacuna (dos en EEUU –una de ellas en un hospital escuela de Harvard -y otra en China) que han comenzado testeos en pacientes. En lo personal, es realmente un orgullo poder aportar un granito de arena para el descubrimiento de la vacuna de un virus que tantas vidas se está cobrando día tras día alrededor del mundo.

P.: Expertos no pronostican el desarrollo finalizado de una vacuna hasta fin de año. ¿Ven este tiempo suficiente para tener la estrategia puesta a punto, tanto en Argentina como a nivel mundial?

L.G.B.: Coincido. El desarrollo de todo nuevo fármaco conlleva su tiempo y la premisa principal es que debe ser tanto efectivo como seguro para los pacientes. Si bien la ciencia avanza a pasos agigantados, se calcula que, si el virus no sigue mutando, la vacuna recién estará disponible para su comercialización y distribución en los próximos 12-18 meses. En general, cuando hablamos del desarrollo de vacunas nos referimos, históricamente, a años y no a meses, como unidad de medida. Sin embargo, todos tenemos fe de que se logre en el menor tiempo posible a través del uso de nuevas tecnologías.

P.: En las últimas semanas algunos líderes políticos han elogiado la combinación de hidroxicloroquina y azitromicina aún cuando expertos indicaban que las evidencias de eficacias eran débiles y advertían sobre los riesgos en pacientes cardíacos. Recientemente la FDA dio su aval de emergencia para distribución masiva en ensayos, al aludir que el riesgo de emplear un medicamento aún no probado se justificaba. Habiendo sido consultor de la Casa Blanca durante dos años diferentes en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), ¿aún permanece en contacto? Si es así, ¿dialogan en este tema?

L.G.B.: En efecto, sigo en contacto con colegas que trabajan en diversos organismos gubernamentales tanto en EEUU como a nivel global (Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud, entre otros). En el campo de la medicina la principal máxima es que debemos seguir conductas terapéuticas y tomar decisiones con pacientes en base a la medicina basada en la evidencia, y no a datos anecdóticos o casos aislados. Hoy en día no hay evidencia ni consenso de expertos que avale un tratamiento individual o en combinación para pacientes con COVID-19. Esto aplica para la hidroxicloroquina, que es un medicamento que hemos utilizado por muchísimo tiempo para pacientes con malaria, pero recién estamos comenzando a ver estudios clínicos sólidamente diseñados para realmente comprender la relación causal entre este fármaco y la mejora sintomática en pacientes con COVID-19, con o sin un antibiótico asociado.

P.: Desde su compañía, ¿cuántas personas trabajan para la investigación de la vacuna en la actualidad, y de cuántos países del mundo?

L.G.B.: Tenemos la fortuna de contar con más de 6 mil científicos trabajando en la compañía dedicados a una gran cantidad de proyectos en diferentes áreas terapéuticas. Con respecto a COVID-19, tenemos un total de más de 10 equipos trabajando en diversos aspectos de la vacuna, así como también sub-equipos dedicados a perfeccionar y hacer los tests más eficientes y accesibles, pensando principalmente en las poblaciones más vulnerables. Gran parte de estas actividades científicas se realizan en India, con actividad ejecutiva en EEUU, y socios científicos en Europa y otros rincones de Asia.

P.: ¿Qué podrías decirnos de todos los proyectos de vacunas en curso y del anuncio del estudio comparativo SOLIDARITY de la OMS, para testear también tratamientos y abordajes?

L.G.B.: El SOLIDARITY Trial es una gran iniciativa, que prácticamente no tiene precedentes, y se está llevando a cabo en tiempo récord. La idea, en simples términos, es evitar sacar conclusiones a través de decenas de estudios clínicos pequeños esparcidos por diferentes rincones del mundo y diseñados con metodologías diferentes. En lugar de eso, la OMS pretende utilizar el “poder de los números” y amalgamar estudios existentes, así como también enrolar nuevos pacientes bajo un solo mega estudio clínico llamado SOLIDARITY. De la evidencia de alta calidad surgida de este estudio, que es en base a la morbi-mortalidad de pacientes hospitalizados con COVID-19, se pretende armar las guías terapéuticas y de abordaje clínico que circularán alrededor del mundo entre profesionales de la salud. El estudio tendrá 5 ramas cuyos resultados se compararán entre sí, y cuenta con más de 10 países contribuyendo con información al momento (Argentina entre ellos).

P.: ¿Cómo ve a la Argentina con las medidas de contingencia para contener y mitigar el nuevo coronavirus SARS-CoV 2. ¿Y cómo ve al mundo?

L.G.B.: En la batalla global contra el coronavirus hay un concepto que es central y se trata de lo que en epidemiología llamamos “aplanar la curva” (to ‘flatten the curve’, en inglés). Si uno se imagina un gráfico de dos ejes, en donde número de pacientes infectados se ubica en el eje vertical y el período de tiempo transcurrido desde el primer caso detectado se ubica en el eje horizontal, lo que estamos intentando lograr es que el número total de casos se extienda en el período de tiempo más largo posible. Precisamente para esto existen las medidas de contingencia y “aislamiento social”. Lo que debemos entender es que cuantas menos personas se enfermen en un cierto período de tiempo, menos colapsado estará nuestro sistema de salud y, por ende, aquellos pacientes que requieran hospitalización y cuidados intensivos tendrán mejores posibilidades de sobrevivir.

Da la impresión de que la Argentina ha actuado rápido a comparación de otros países y lo que uno puede observar desde afuera es que un gran porcentaje de la población está respetando el aislamiento. Es increíblemente importante que todos y cada uno de los argentinos acate las normas si queremos evitar tener que lamentar una gran cantidad de pacientes afectados y vidas perdidas.

P.: ¿Qué mensaje final tendría para darnos?

L.G.B.: En estos tiempos difíciles, creo que lo más fundamental es estar unidos, con nuestra familia y como sociedad, tirando todos para el mismo lado. La unidad, la empatía, el respeto de las normas y la prevención a través de medidas higiénicas básicas conforman la mejor “vacuna” que hoy en día tenemos para el coronavirus.

FUENTE: ámbito.com

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